El conocimiento en salud mental de niños, adolescentes y jóvenes en países de ingresos bajos y medios

09.02.2026

A nivel global, los trastornos mentales son una de las causas más importantes de carga de enfermedad en población infantojuvenil. Los problemas de salud mental inciden desproporcionadamente en países de ingresos medios y bajos, afectando a sus poblaciones predominantemente jóvenes, las cuáles se encuentran más vulnerables a desarrollarlos. Añadido a esto, los países de ingresos medios y bajos afrontan importantes desafíos que afectan al conocimiento que dispone la población joven referida a salud mental. Algunos de estos desafíos son la poca capacidad para reconocer problemas de salud mental, bajas tasas de tratamiento o los numerosos casos de jóvenes que requieren intervención profesional pero que no terminan recibiendo. Asimismo, esta dificultad para acceder a servicios de salud mental está condicionada por diversas barreras estructurales (p.ej., financiación insuficiente; escasez de recursos; infraestructuras limitadas), lo que puede provocar que menos adolescentes y jóvenes busquen ayuda profesional o que experimenten importantes tiempos de espera de tratamiento cuando finalmente acceden a ella.

Disponer de conocimientos sobre salud mental es fundamental para prevenir el desarrollo de problemas psicológicos. Sin embargo, la investigación es limitada, especialmente en países de ingresos medios y bajos, sobre cuánto saben los niños, adolescentes y jóvenes acerca de este tema. Con el propósito de abordar esta cuestión, Renwick y cols. (2024) realizaron una revisión sistemática para entender qué actitudes, creencias y conocimientos sobre salud mental y sus tratamientos influían para que los jóvenes de estos países buscaran ayuda. Los autores revisaron más de 3.500 estudios cualitativos y cuantitativos relacionados con el conocimiento en materia de salud mental, estrategias de afrontamiento, percepciones sobre los servicios profesionales y barreras de acceso a la atención psicológica, entre otros (aquí puede consultarse el protocolo de la revisión sistemática, en PROSPERO).

Conocimientos, creencias y actitudes hacia el trastorno mental

Los autores de esta revisión identificaron 58 artículos que incluían un total de 36.429 adolescentes y jóvenes de 28 países de ingresos medios-altos y 26 países de ingresos medios-bajos. Los principales hallazgos mostraron que estos adolescentes y jóvenes asociaban frecuentemente la depresión con sentimientos de tristeza, estrés, soledad, conflictos familiares y dificultades sociales, más que con aspectos psiquiátricos más formales. Asimismo, por lo general estos adolescentes y jóvenes tenían predilección por usar estrategias de autoayuda e informales de afrontamiento (p.ej., ejercicio físico; música; meditación) frente a recurrir a servicios profesionales de salud mental.

El apoyo social procedente de la familia, los iguales y los profesores fue identificado como una de las principales fuentes de apoyo psicológico, aunque la calidad de estas relaciones determinaba considerablemente en las conductas de búsqueda de ayuda. Asimismo, los adolescentes que experimentaban conflictos familiares o malas relaciones con sus padres tenían menor probabilidad de buscar apoyo en sus progenitores.

Por otro lado, y en relación con la atención profesional en salud mental, muchos participantes consideraban que los profesionales podían ser útiles, aunque seguían prefiriendo apoyos informales o comunitarios frente a los servicios clínicos. Los autores del estudio identificaron que esta dificultad para atender servicios de salud mental estaba relacionado con varias cuestiones, entre las que destacan el estigma social, el bajo nivel de conocimientos de salud mental, el acceso limitado a servicios y determinadas creencias culturales sobre los problemas de salud mental.

El papel de los contextos comunitarios en la mejora del conocimiento en salud mental adolescentes y jóvenes de países ingresos medios y bajos

Una de las principales conclusiones de Renwick y cols. (2024) hace referencia al papel clave de los contextos comunitarios para mejorar el conocimiento y las actitudes hacia la salud mental en estos adolescentes y jóvenes. En relación con estos contextos, los programas escolares de salud mental tienen el potencial de mejorar el conocimiento en salud mental, reducir el estigma social asociado a los problemas psicológicos y favorecer el desarrollo de intervenciones culturalmente adaptadas para adolescentes y jóvenes en regiones de ingresos medios y bajos. Además, la implementación de este tipo de programas podría disminuir las barreras de acceso a los servicios de salud mental anteriormente mencionados y facilitar conductas de búsqueda de ayuda temprana en estos adolescentes y jóvenes.

En definitiva, este estudio sugiere que los jóvenes que viven en países de ingresos medios y bajos se enfrentan a importantes barreras y obstáculos para acceder a apoyo profesional en salud mental. Entre estas barreras se encuentran la falta de conocimiento sobre los problemas de salud mental, el estigma social y la desconfianza hacia los profesionales de la salud mental. Para fomentar que estos adolescentes y jóvenes busquen apoyo especializado, los programas de intervención en salud mental deben asegurar la implementación de estrategias de psicoeducación en sistemas de apoyo social a nivel comunitario. En última instancia, esta estrategia podría favorecer alianzas sólidas entre los servicios profesionales y los agentes sociales comunitarios, ya sean formales como informales.

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¿Te ha parecido interesante este estudio? ¿Qué opinas sobre el conocimiento, creencias y actitudes de estos adolescentes y jóvenes referido a la salud mental? ¡Déjanos tu comentario y, si quieres conocer más sobre esta revisión sistemática, haz clic en “Leer más”!

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