El próximo 10 de octubre, como cada año, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha para visibilizar la importancia de cuidar nuestra salud mental, combatir el estigma y promover sociedades en las que todas las personas puedan acceder al apoyo y la atención que necesitan.
Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone un mensaje especialmente relevante en los tiempos que corren: «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real». Esta reivindicación no es solamente una proclama para que las personas sean escuchadas, es también un llamamiento a que sus experiencias y conocimientos formen parte de las decisiones y diseños de políticas, programas e iniciativas de prevención e intervención en salud mental. En definitiva, escuchar a las personas es fijar un marco de análisis centrado en los derechos de las personas.
Escuchar también es una forma de cuidar
Hablar de salud mental implica, ante todo, hablar de personas, porque cada experiencia es única. La OMS señala que las personas con experiencia vivida aportan un conocimiento que no puede obtenerse exclusivamente desde la clínica o la investigación. La incorporación de estas personas permite identificar necesidades, barreras y problemas que, en ocasiones, pasan desapercibidos. Además de esto, los testimonios de las personas con experiencia vivida contribuyen a la mejora de los sistemas de salud mental. Por eso, escuchar se convierte como una parte esencial de una prevención eficaz de los problemas de salud mental.
Incluir a personas con experiencia vivida adquiere relevancia especial cuando hablamos de adolescentes y jóvenes, ya que es en estas etapas de la vida donde suelen manifestarse las primeras señales de problemas de salud mental o de riesgo de conducta suicida. Detectarlas a tiempo, comprender los factores de riesgo y protección que influyen en la salud y facilitar el acceso adecuado a ayuda y recursos profesionales resulta primordial en la prevención de estos problemas de salud mental.
Tecnología al servicio de las personas
En los últimos años, la Inteligencia Artificial (IA) ha abierto nuevas posibilidades y líneas de investigación en la detección precoz de señales, indicadores y patrones de conducta relacionados con la presencia de problemas de salud mental o de riesgo suicida. Estas herramientas suponen un gran avance respecto a los métodos tradicionales, ya que ofrecen resultados más fiables sin resultar invasivas para la persona.
En salud mental, detectar una señal no equivale a comprender una experiencia, ni esta sustituye la necesidad de acompañar y cuidar. Por ello, el reto actual no es solo desarrollar IAs más sofisticadas, sino ubicar esta innovación tecnológica al servicio de una atención temprana, accesible y personalizada. Para lograrlo, la tecnología debe poner siempre en el centro a las personas, garantizando su privacidad, autonomía, equidad y derechos.
Por eso, en ALENTAR-J-CM entendemos la innovación como una herramienta al servicio de las personas, para prevenir y cuidar mejor. La investigación y la tecnología pueden ayudarnos a identificar antes determinadas señales de riesgo, pero en el centro están las personas, con sus necesidades, inquietudes, aspiraciones y vivencias. Escuchar a una persona significa mucho más que analizar sus palabras: es entender su experiencia, su contexto, sus necesidades y aquello que quiere transmitir.
Este Día Mundial de la Salud Mental nos recuerda que escuchar no es únicamente oír una voz: es darle valor, comprenderla y permitir que contribuya a transformar la forma en que cuidamos la salud mental. Porque la IA puede ayudarnos a detectar señales. Pero escuchar, comprender y cuidar sigue siendo, ante todo, humano.


